Restauración de la “Casa Pinta”

Estamos próximos a celebrar la inauguración de lo que será la nueva sede de la Casa de la Cultura de Teocaltiche, misma que será dedicada a la memoria del ilustre héroe de la Independencia el “Capitán General de los Ejércitos de la Nueva Galicia” Don José María González de Hermosillo, quién fuera propietario de dicha finca hasta poco antes del inicio del movimiento de Independencia.

Casa Pinta antes de la restauración.

Fue gracias a los apoyos otorgados por la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia, que se obtuvieron los recursos necesarios para la restauración de tan valioso inmueble.

Este proyecto constituye un hecho sin precedentes en el ámbito de la conservación del patrimonio histórico de nuestra localidad, ya que se logró rescatar de la total ruina una de las construcciones civiles más antiguas e importantes de Teocaltiche. El trabajo de restauración estuvo a cargo del reconocido restaurador Ing. Hugo Reyes García, quién con el dominio experto de la materia, logró restituir casi en su totalidad la grandeza original del Edificio.

Casa Pinta antes de los trabajos de restauración. Casa Pinta antes de los trabajos de restauración.

La casa está ubicada sobre la actual calle Victoriano Salado Álvarez, fue erigida en uno de los predios de la traza más antigua del asentamiento hispano de Teocaltiche, en los terrenos que se encontraban entre los primeros templos como fueron la Parroquia original y el Templo de San José que se construyó hacia finales del siglo XVII. Fue muy probablemente en torno a esta área donde se establecieron los primeros asentamientos de colonos españoles ya desde mediados del siglo XVI.

Aun cuando es muy difícil precisar la fecha exacta de construcción de este tipo de edificios, sobre todo por la escasez de información documental y la ausencia de rasgos estilísticos profusos, se puede inferir su antigüedad por lo masivo de sus muros, su disposición arquitectónica, así como por los restos de pintura en sus muros, que nos hace ubicarla en el periodo barroco que se manifestó en nuestro medio durante los siglos XVII y XVIII.

En cuanto a información documental se refiere, existen testimonios que incumben a la finca y su importancia histórica ya que la involucran directamente en el conflicto independentista. A raíz de los primeros alzamientos que se dieron durante el inicio del movimiento de Independencia, la casa fue quemada (a lo que tal vez deba el mote de “Casa Pinta” con que se le cita después en diversos escritos), lo cual puede aún verse en los restos de las vigas que fueron descubiertas durante los trabajos de restauración y que vienen a confirmar los testimonios documentales.

Foto antigua de la Casa Pinta. Foto antigua de la Casa Pinta.

La casa durante mucho tiempo fue un referente importante en la localidad, por ser una de las primeras construcciones de dos niveles que por mucho tiempo dominaron el paisaje urbano, además de pertenecer a familias de importancia en el medio local. Don Victoriano Salado Álvarez en su libro Memorias hace referencia a “la casa más aparente del sitio, la “Casa Pinta”, como se llamaba a la del licenciado don Eduardo Laris.”1 que fue atacada durante los hechos de la intervención francesa el 29 de enero de 1864.

Durante mucho tiempo la casa perteneció a la dicha familia Laris. Con el transcurso del tiempo la casa sufrió modificaciones a su estructura original, llegándose a dividir hasta en tres viviendas diferentes, sin embargo, al ser restaurada, se logró reintegrar a su unidad original, se le retiraron añadidos y se liberaron algunos elementos que se habían ocultado para adecuarla a sus diversos usos.

Se trató de recuperar su disposición original, la cual conocemos gracias a los documentos obtenidos por el historiador teocaltichense Don Nicolás de Anda Sánchez, quién fuera pieza clave para que se lograra la recuperación de tan valioso edificio. En un documento que estaba en poder de la familia Laris, antiguos propietarios de la finca, se describe la disposición de la misma en el año de 1822, de la siguiente manera… “la predicha casa cita en la calle relacionada construida sobre el fondo de treinta y ocho varas y veinte de frente y compuesta de un saguan, sala, recamara, troxe, cocina, una pieza de alto, varias piesas quemadas sin techo, y poso”.2 Esta descripción forma parte del litigio que entabló su propietario Don José María González de Hermosillo, quien fuera nombrado Mariscal de Campo de los ejércitos insurgentes durante la lucha de Independencia.

La Restauración

Proceso de Restauración de la Casa Pinta

Cabe destacar, que los trabajos que se realizaron para su rehabilitación han sido de lo más avanzado en cuanto a técnicas de restauración, cumpliendo con toda la normatividad vigente en la materia. Se emplearon técnicas tanto tradicionales como de vanguardia para rescatar en el mayor grado posible, todos los elementos originales del edificio. Solo aquellos elementos que pusieran en riesgo la integridad estructural fueron sustituidos. Las piedras que presentaban fallas internas que no pudieran resistir las cargas de trabajo se suplieron por otras de igual factura. La mayor parte fueron conservadas aun cuando presentaran deterioros de tipo estético, lo cual es un valioso testimonio del paso del tiempo.

Todos los aplanados (enjarres) originales fueron consolidados, y solo aquellos que eran prácticamente imposible salvarlos, fueron retirados. Los muros fueron reconstruidos utilizando incluso la misma tierra de los adobes que se encontraba en el lugar. Se procedió posteriormente a recubrirlos utilizando cal “viva” o de piedra, que era la utilizada antiguamente para enjarrar todas las fincas de adobe.

Etapa de consolidación en la restauración. Etapa de consolidación en la restauración.

Se lograron rescatar gran cantidad de elementos decorativos y estructurales que se encontraban entre los escombros, los cuales después de limpiarse (sin dañar su aspecto original) y clasificarse, se procedió a su reincorporación en el edificio, pudiendo de esta manera reintegrar molduras, cornisas, dinteles, incluso los barandales.

Tras realizar las debidas calas en los muros, se pudieron rescatar las diferentes etapas estilísticas presentes en las capas de pintura que recubrían los muros, pudiendo descubrir la pigmentación más antigua del edificio que predominaba en la planta baja y que fuera característica del periodo barroco de los siglos XVII y XVIII. En los espacios interiores tanto de la planta baja como de la alta se logró rescatar y consolidar la mayor parte de la pintura original perteneciente al periodo neoclásico del siglo XIX.

Se lograron recuperar gran cantidad de elementos testimoniales, como pisos, escaleras, vanos, letrinas, etc., que son piezas invaluables para la reconstrucción histórica del edificio, ya que nos hablan de los diversos acontecimientos de los que fue testigo y de los que incluso formó parte, como el caso de los restos de vigas quemadas que aparecieron durante la restauración y que vinieron a confirmar los hechos ocurridos durante la guerra de Independencia y que se encuentran asentados en documentos históricos.

Este magnífico trabajo de restauración representa un parte aguas en la conservación del patrimonio arquitectónico de Teocaltiche, ya que es el primero en el que se realiza un proyecto de restauración de manera integral, siendo ejecutado en gran parte por mano de obra local, pero cumpliendo estrictamente con las normas establecidas en el proyecto, gracias a una supervisión escrupulosa llevada a cabo por el magnífico equipo de trabajo del Ingeniero Restaurador Hugo Reyes García.

Proceso de Restauración de la Casa Pinta

Queda ahora la prueba más importante para todo edificio patrimonial, su reintegración al medio urbano como un elemento de uso actual que vuelva a ser percibido como parte de la identidad de todos los teocaltichenses.

Solo el tiempo dirá si la nueva Casa de la Cultura la volveremos a sentir como una de las fincas que formaron parte de nuestra infancia y en las que se gozaba aquel espacio tan valioso que se ha ido perdiendo con las nuevas influencias ajenas a nuestro medio, aquel hermoso patio en el que se gozaban múltiples actividades y que servía como punto de encuentro no solo para sus residentes, sino para todos aquellos que acudían a compartir sus vivencias.

Estas invitado a participar en esta experiencia de revalorar un espacio que fue parte de nosotros y que nuevamente puede ser un elemento de identidad y de orgullo no sólo para admirarlo sino para vivirlo, y que nos invite a seguir reproduciéndolo en todos los edificios que junto con este, forman parte de nuestro Patrimonio Cultural.

1 Salado Álvarez, Victoriano, Memorias Tiempo Viejo – Tiempo Nuevo, Editorial Porrúa, S. A., México 1985, p. 33.

2 Documento Particular propiedad de Don Jorge Laris Casillas, 16 fojas.