20 de Enero de 1862. Heroica defensa de Teocaltiche

Aun no pasaba la euforia del feliz acontecimiento de haber ascendido Teocaltiche a la categoría de ciudad cuando se presentó el gravísimo caso que enseguida narra don Victoriano Salado Alvarez en sus Memorias Tiempo viejo-Tiempo Nuevo.

“La gloria del pueblo, vera gloria ciertamente, fue la del 20 de enero de 1862. Tanto había sufrido el pueblo con las entradas y salidas de pronunciados, que un dia se encontró capaz de alzarse contra un partido de bandoleros.

Sucedió que don Manuel Doblado mandó formar guerrillas que resistieron a los franceses, cuya invasión se temía caso de invasión súbita, por si llegaban a romperse las negociaciones (del Tratado) de la Soledad. El encargado de ese patriótico propósito lo fue un individuo cuyo nombre de pila era el de Romualdo N., pero que se le conocía por “El Caimán”. “

“ …En menos de tres meses formó y disciplinó dos batallones, que contaban (con) dos mil hombres. Cuando llegó a Teocaltiche, llamó la atención que no fuera del lugar la mayor parte del nucleo…, pero “El Caimán” tranquilizó a los vecinos suspicaces diciéndoles que se trataba de gente fogueada que procedía de Guanajuato y Michoacan.

El 20 de Enero de 1862, a prima noche, se supo que aquella muchedumbre caería sobre el pueblo y lo destrozaría, y fué necesario aprestarse a la defensa.

La noche era hermosa aunque extremadamente fría, la iluminaba una luna que era, según allá se dice, como la mitad del dia, y calladamente se hacían los aprestos, fabricando ‘parque’ las mujeres, y los hombres revisando sus fusiles y escogiendo las alturas mas indicadas para defenderse…. “

“A las diez de la noche empezó el ataque que los desalmados emprendieron desde el rio y el Arroyo de la Mina, provistos de escalas, teas de jarcia embreadas, picas, hachas y talachos. Llevaban como cortejo las acémilas que habían requisado para la defensa nacional.

Los vecinos se habían congregado desarrollando excelente plan de campaña. Empezaron por apoderarse de la persona de “El Caimán” que se hospedaba con otros pícaros de su devoción en el Mesón de Nuestro Amo, y luego atacaron al resto de la gavilla.

A las tres de la madrugada parecía que iban a vencer los bandidos, habían conseguido llegar hasta la Plaza de Armas y avanzar hasta el mesón donde estaba su jefe; pero la falta de éste les sugirió la idea de una celada y se sintieron desanimados.

Frente a la casa municipal cayeron dos capitanejos de blusa colorada. En el Santuario y en la (antigua) Parroquia quedaron muertos muchísimos, y a las cuatro y media de la madrugada huía el grueso de la tropa en terrible desbandada viendo que no podían saquear sino pobres casillas de indios que quedaban en los suburbios.

La caballería, que estaba dispuesta, alcanzó a muchos de los acobardados fugitivos mientras se reunía el jurado precedido por….don Pablo Moran. Aquel tribunal de verdaderos hombres buenos, condenó a muerte a “El Caiman” y a sus amigos conforme a la ley contra salteadores y plagiarios que estaba vigente. A las siete, previas la confesión de sus atentados…., todos fueron ejecutados frente a la casa del ayuntamiento.”

¡Loor a los Héroes Teocaltichenses!

Queremos hacer mención de que existen varios sitios en la red de internet (algunos ‘oficiales’, entre ellos) que erróneamente identifican a “el Caimán” como un héroe defensor de Teocaltiche. Por lo contrario, fue el jefe que organizó y planeó el ataque a Teocaltiche por los bandoleros.